Tres diseños, tres rutinas distintas
Un monofocal resuelve una sola distancia y suele ser el más rápido de adaptar. El progresivo reparte visión lejana, intermedia y cercana en un mismo cristal, y necesita unos días para acostumbrarse a bajar la vista. El bifocal mantiene la línea visible y sigue funcionando bien para quien ya viene usándolo. Si pasás muchas horas frente a una computadora y también manejás, el progresivo suele rendir mejor; si solo leés, el monofocal evita complicaciones.